La boda de Carlos y Nerea

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"Siempre decimos que nuestra historia está basada en el destino. Pasamos toda nuestra infancia el uno al lado del otro, crecimos a apenas metros de distancia pero nunca nos  encontramos. Pero el destino quiso que en 2009 una foto nos uniera tantos años después  y que la noche que nos reencontramos no nos volviéramos a separar nunca".


El 20 de mayo de 2017, tras 8 años de noviazgo, Carlos le preparó una fiesta de cumpleaños sorpresa a Nerea. Allí estaban la mayoría de sus amigos, sus padres...ella no sospechaba nada ya que la fiesta ya fue toda una sorpresa. Fue allí, delante de todos y dedicándole unas preciosas palabras, donde le pidió matrimonio con un sencillo solitario de oro blanco. 


Se casaron el 7 de julio de 2018 a las 17 30h en la Catedral Vieja de Salamanca  y lo celebraron en una pequeña finca muy cerquita de la ciudad, Villas de Pomar.







Nerea y Carlos diseñaron y crearon su propia boda. El resultado sin duda fue espectacular.


Todos sus invitados disfrutaron de un cóctel donde hubo diferentes puestos de foie, zamburiñas, limonada...amenizado todo por una violinista eléctrica.





Toda la papelería de la boda iba a juego, en tonos dorados y verdes con ramas pintadas de olivo colocados en los bajo platos de todos los invitados con su correspondiente marca sitio. Para la papelería contaron con la ayuda de Helokahu Design.



Se centraron mucho en la iluminación de la boda aprovechando que sería de noche por lo que colocaron velas, guirnaldas de luces...que propiciaron un ambiente romántico y cálido.




Del catering se encargó Catering HC de Salamanca "unos profesionales como la copa de un pino que pusieron el nivel gastronómico a la noche y que además nos ayudaron con muchísima decoración"




Para su gran día Carlos confió en Silbon para su chaqué, camisa y zapatos y en Scalpers eligió su corbata.








Nerea confió la confección de su vestido a Valenzuela Atelier. Algo clásico, romántico y sencillo pero sin renunciar a ese toque personal que la definiera. 


"Sabía que tenía que identificarme, sin disfraces y sin renunciar a la elegancia de una novia clásica con manga larga y velada, pero con un toque original y romántico. Quería que fuera un vestido al cuerpo, en crepe de seda, sencillo y sin cortes, pero me costó ponerle ese toque personal"


Del maquillaje y peluquería se encargó Olaya Martín, "la conexión entre nosotras fue instantánea, consiguió que ese día estuviera súper tranquila y se adaptó a todo lo que le pedí. Tenía muy claro que quería llevar mi maquillaje de siempre en tonos ahumados y un moño sencillo que desharía después para dejármelo suelto y estar cómoda"



Llevó un tocado en tonos dorados que le hicieron en Valenzuela para el momento de la ceremonia junto con un sencillo velo. Tenía clarísimo que quería ir velada. Y para los pendientes confió en Lavani.


"Además de una sobre cola especial y diferente  quería estar cómoda y olvidarme de ella a la hora del baile, por lo que después de mil vueltas decidí cortarle  todo el vuelo al propio vestido y dejarlo recto como un propio vestido de noche, al ser recto me pareció genial la idea de hacerle una abertura y darle ese toque sexy y diferente para la hora del baile. Desde la cintura decidimos colocarle un montón de botoncitos forrados con sus correspondientes presillas dando la sensación de abertura real"


Javier de la Fuente fue el encargado de realizar sus sandalias en glitter doradas. Le fueron muy cómodas y eran justo lo que estaba buscando. 




Los chicos de Mil-Hojas Salamanca fueron los encargados de realizarle su ramo. Estaba hecho totalmente para ella, a su medida. 

"Alrededor del mismo llevé una virgen antigua de mi madre que mi padre le regaló cuando nací, anudada con una cinta en terciopelo azul. Fue mi algo azul y mi algo prestado"


Entregó el ramo a sus dos cuñadas y fue uno de los momentos más bonitos de la boda que recuerda porque ninguna se lo esperaba. 



Abrieron el baile con Stand by me, una de las canciones favoritas del novio, rodeados de vengalas iluminándolos. 
¡A partir de ahí comenzó la fiesta posterior!





De las fotografías se encargó el equipo de Elena Bau y del vídeo Flash producciones



"De los momentos más bonitos nuestros primeros minutos de casados solos de camino a la finca en nuestro hurtan descapotable de Clásicos de Lujo con el que nos lo pasamos bomba sacándonos fotos; fotos que quisimos hacer en el entorno en el que nació nuestra relación para poder tener ese recuerdo de por vida"







"Fue uno de los días más especiales de nuestra vida. Recordaré siempre sin duda alguna la entrada en la Catedral del brazo de mi padre y la cara de Carlos envuelto en lágrimas viéndome llegar al altar ante la emoción de nuestra familia y amigos…fue uno de los momentos más emotivos de mi vida.
Un día de plena felicidad que, como nos ha dicho mucha gente,  lo más bonito era ver el amor que se respiraba entre nosotros"

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