La generación que vive en diferido

by - 3/29/2017

Queremos que las cosas sean "ahora", "de inmediato", a la carta y a medida por favor. Tenemos la necesidad de demostrar al mundo, al virtual claro, que nuestra vida es maravillosa y que siempre #estamossuperfelices, #happiness #lovemylife como si viviésemos en una campaña de marketing continua intentando vender una vida que ni nosotros mismos nos compramos.
Vivimos en un mundo lleno de "hashtags", "likes" y "followers" porque "almohadilla", "etiqueta" "me gusta", y "seguidores" no es tan pro.

Asistimos a clases de "postureo" y todos somos grandes fotógrafos de nuestra vida, minimalista, con blanco siempre, todo muy nórdico e #inspiracional por algo queremos que nuestra foto sea #picoftheday y, por supuesto, tenga muchos de esos likes ya que en caso contrario no solo es una vergüenza sino también un fracaso.

Buscamos maquillar nuestros momentos perfectamente imperfectos con los filtros de Instagram compitiendo por la vida más perfecta de la red.
Compartimos conciertos con personas que están a kilómetros de distancia en vez de hacerlo con quien tenemos al lado.

"Maquillamos" nuestra voz con los modificadores de Snapchat porque cuando no estamos convencimos de lo que decimos la voz no sale tan fuerte y clara.


Y si hablamos de relaciones no intentéis asociarla con compromiso, estamos en la era del "todo vale" "libertad absoluta" porque comprometerse implica abrirse, dejarse conocer, pero de verdad, no solo rellenando los cuatro datos que las Apps de búsqueda de pareja proporcionan, como quién busca un piso de alquiler:

Filtros de búsqueda:
  • Duración de la relación: de 6 a 9 meses
  • Con periodo de prueba
  • Sin contrato de permanencia
  • No prorrogable
Requisitos necesarios:
  • Un selfie a la semana mostrando nuestra felicidad en pareja
  • Una foto con dos tazas de café/té o variantes #sofapeliymanta #tuyyo
  • Cambio de estado sentimental del Facebook a "en una relación"
  • Transcurridos dos meses de relación se hará necesario el manifiesto público en todas y cada una de sus redes sociales el amor que ambos se profesan. 
*Cláusula: una vez finalizada la relación ambos proceden a la eliminación de amistad y/o seguimiento en sus respectivas redes sociales cortando todo tipo de contacto virtual (el humano ya era escaso) sin posibilidad de una amistad que implique relacionarse de verdad. 

Y es que eso es lo que pasa, queremos meros acompañantes, personajes secundarios con los que mantener conversaciones por WhatsApp sin a penas contenido en vez de tener una cita de verdad. Queremos y nos gusta la idea del amor y de una relación de pareja pero no el esfuerzo que ello implica. Es más sencillo ir saltando de un lado a otro donde los inicios son bonitos y cuando se pone complicado "Hasta luego Mari Carmen". 

Nos preocupamos por arreglar el móvil, la tablet, el ordenador... cuando no funciona y queremos que se solucione rápido, sin embargo, si ese "algo que no funciona" está en un amigo la preocupación disminuye, incluso cuando algunos de esos problemas son ocasionados por las redes sociales a las que tanta importancia y atención prestamos.

Para ser el "mundo de las conexiones", de la conectividad, nunca se ha visto tal desconexión humana.

Vivimos tan en diferido que hasta las redes sociales se han dado cuenta y han añadido los vídeos "en directo"...

¿Sabéis qué es lo peor? Que al final del día todos nos sentimos solos, con 300k seguidores en redes sociales o sin ellos, y es ahí donde queremos una relación de verdad. En directo. Un cara a cara.


*Todas las imágenes son vía pinterest
*Es una reflexión generalizada. Simplemente se puede hacer un mejor manejo de estas redes y no dejarse influenciar tanto por lo que se muestra y dejarse de comparaciones que no llevan a nada. La vida real es eso que sucede en directo justo delante de nuestro ojos. 

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